
La ley de consumo sostenible que hoy martes se presenta en el Consejo de Ministros amplía la prohibición que ya existe de usar ‘bots’ para adquirir entradas y pretende prohibir que la reventa incremente el precio de las entradas a conciertos o espectáculos.
En España, es ilegal revender entradas en la calle (como hacen los denominados reventas en algunos espectáculos, como fútbol o toros), pero no así hacerlo de forma online. Sin embargo, no es lo mismo que un particular revenda la entrada a un espectáculo al que no puede acudir (y normalmente a un precio similar) que las prácticas abusivas realizadas por empresas que busca un claro beneficio económico.
De hecho, ya está prohibida la utilización de bots para adquirir entradas de espectáculos culturales y posteriormente revenderlas, tal y como recoge la ley de Competencia Desleal: “Debe prohibirse a los comerciantes que revendan a los consumidores entradas de espectáculos culturales y deportivos que hayan adquirido empleando programas como bots que les permitan comprar un número de entradas que exceda los límites técnicos impuestos por el vendedor primario de las entradas o sortear cualquier otro medio técnico empleado por el vendedor primario para garantizar la accesibilidad de las entradas a todos los individuos”.
Sin embargo, no está funcionado, dado que hay compañías que realizan esa práctica, muy difícil de probar, y luego revenden esas entradas a precios muy superiores a los originales. Según fuentes de Consumo, “los grandes incentivos económicos que genera esta reventa por parte de empresas dificultan la aplicabilidad” de esta prohibición.
El ministerio defiende que otros países europeos ya tienen medidas similares. Es el caso de Bélgica, que prohíbe la reventa habitual de entradas, la exhibición habitual de entradas con vistas a su reventa y la provisión de medios que se utilizarán para dicha reventa, siempre que no cuenten con autorización del organizador, así como la reventa ocasional de entradas a un precio superior al precio original. También ocurre en Francia, donde se prohíbe la reventa habitual de entradas para eventos culturales, deportivos o comerciales sin la autorización expresa del organizador o productor del evento.
Fuente : El Pais